Me quiero ir
(CC BY 4.0, by Juandedeboca)
Ayer a la noche en la línea 273 de La Plata.
Sube un nene pobre. No más de 14 años.
-- ¿Me dejás viajar?
-- Si alguien te paga el boleto podés viajar.
El nene se acerca a una mujer que viajaba parada cerca de chofer.
-- Señora ¿no me paga el boleto? -La mujer lo ignora. Él le vuelve a preguntar- Perdón ¿no me paga el boleto?
-- ¡JAAA! -a los gritos- ¡qué te voy a pagar el boleto! ¡caminá! ¡caminá que te va a hacer bien! ¿sabes cuánto caminé yo en mi vida?
El nene se acerca al chofer y le dice que se baja. Le toco el brazo y le ofrezco pagarle el boleto. Con la poca dignidad que puede expresar un chico pobre, sucio, y con días de dormir en la calle sin comer, se niega. El chofer cambia de opinión y le ofrece llevarlo gratis. Vuelve negarse
-- Voy a caminar -dice.
La mujer se hace la desentendida con aire socarrón... reprimo mis instintos de gritarle "¡Gorda hija de puta, si caminaras tanto no te sobrarían 40 cm de culo! ¿Tuviste hambre alguna vez, bola de grasa? ¿Dormiste alguna vez en la calle, como la bolsa de basura que sos? ¿Se te cayó algún diente antes de los 15 por mala nutrición? Te bañas todos los días e igual olés a mierda. Él te molesta porque es negrito ¿vos te viste al espejo? ¿Tan convincente creés que es el Koleston rubio platinado que te pusiste?..."
La imagen de mi mujer sacándome (una vez más) de la comisaría me disuade de gritar a todo el bus mis pensamientos. Hago el resto del viaje mascullando que me quiero ir de este país de fracasados, donde una rata de albañal cagada de hambre se siente mejor que un pobre pibito, sólo porque puede pagar un boleto...