Me impresiona el tamaño de manos y pies. Tiene pocos años el esqueleto, apenas 156, es curioso que esté exhibido de esa manera. Creo que por lo general esas exhibiciones son de hallazgos bastante antiguos.
Me pregunto, si cuando donó su cuerpo para estudios científicos se llegó a imaginar que 156 años despues estaría en un museo.
Supongo que sí, puesto que al parecer, eso quedaba claro en el contrato que firmó. Lo que me extraña, es que viendo las polémicas que han provocado otros casos similares, nadie se haya quejado de éste. Pero en fin, así son las cosas, por desgracia.
Quizás por lo mismo que usted manifiesta en el post, que pasa desapercibido en el museo entre tantos restos antropológicos.
No creas: la gente lo viene buscando como una curiosidad. Hay otros elementos, de culturas exóticas (India, China, Tíbet, etc), que son verdaderas joyas simbólicas y no reclaman tanta atención como nuestro amigo Agustín. Pero en fin, así están las cosas.