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RE: La vieja gloria de Arcos de Jalón
Es el precio del progreso. La primera vez y hasta el día de la fecha, la última en que viajé en el AVE, apenas podía ver por dónde iba. Cierto que me planté en Barcelona en menos de tres horas, pero también sentí como si Renfe me hubiera robado algo muy importante: la emoción del viaje.